Hécate, la diosa de los brujos y hechiceros

Hécate, en un principio no fue concebida como una deidad griega. Proveniente de Asia, la imagen de Hécate se fusionó con la mitología griega y paso a formar parte de los dioses Griegos.

Diosa de las encrucijadas y guardiana de la frontera entre el mundo de los humanos y espíritus, la imagen de Hécate con el tiempo fue utilizada para alejar los malos espíritus de las casas.

Ciertas historias la hacen hija de Zeus, hermana de Afrodita.

Ambas deidades se consagran como diosas de la noche y las tierras inexploradas, mientras Afrodita simboliza el esplendor de la noche, Hécate simboliza el terror de la oscuridad.

Hécate y su relación con Deméter y Perséfone

Antes de ser enviada al inframundo a purificarse. Hécate fue quien permaneció al lado de Deméter cuando su hija Perséfone hubo desaparecido, incluso llego a ser conocida como “la de tierno corazón” debido a la dulzura con la que trató a Deméter cuando estaba sumida en la tristeza y desesperación.

Posteriormente al llegar al inframundo, gozó de gran libertad ya que era conocida por ser muy poderosa, incluso llegó a ser la encargada de en las ceremonias de penitencia y purificación. Decidiendo así qué acciones se considerarían malvadas y cuales no para imponer la penitencia adecuada a la almas llegadas al inframundo.

Durante su estadía en el inframundo, se convirtió en la más leal amiga de Perséfone y su más íntima compañía.

Familia e hijos

Como muchas diosas de la tierra, Hécate jamás se casó y no tuvo una pareja habitual.

Existen historias que dicen que tuvo sus hijos por cuenta propia.

La mitología asegura que fue madre de todos los grandes brujos y magos y la primera de su clase.

Circe y Eetes son considerados sus descendientes más cercanos, también es asociada con Medea, una poderosa hechicera hija de Eetes, pero que fue considerada hija de Hécate.

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